Rebeca Molina: “La asistencia escolar es un tema pedagógico, no administrativo”
La directora ejecutiva de Fundación Presente advierte que, pese a una leve mejoría en el primer semestre de 2026, el 40,7% de los estudiantes presenta ausentismo crónico.
La asistencia a clases sigue siendo uno de los desafíos centrales de la educación chilena. Aunque los indicadores del primer semestre de 2026 muestran avances respecto del año anterior, las cifras continúan lejos de los niveles previos a la pandemia y revelan una dificultad más profunda: muchos estudiantes faltan reiteradamente de un año a otro. Rebeca Molina, directora ejecutiva de Fundación Presente, reflexionó sobre por qué asistir a clases es indispensable para aprender, desarrollar habilidades y construir hábitos de perseverancia.
-¿Por qué es importante seguir promoviendo la asistencia escolar, especialmente en la recta final del año?
-Porque asistir permite que los estudiantes se expongan a oportunidades de aprendizaje académico, social y de desarrollo de competencias para la vida. Cuando no están en el colegio, pierden esas oportunidades. Además, al asistir, aprender, relacionarse con otros y superar dificultades, fortalecen su sentido de agencia y su autoestima académica: descubren que son capaces de hacer más cosas. El fin de año es especialmente importante porque pone a prueba la perseverancia.
-En el primer semestre de 2026, ¿qué muestran las cifras de asistencia y ausentismo crónico?
-La asistencia promedio fue de aproximadamente un 89%. Es 0,4 puntos porcentuales superior a la del mismo período del año anterior, pero todavía está dos puntos por debajo de 2018. Por lo tanto, no podemos hablar de una recuperación completa. El promedio, además, puede ocultar realidades importantes. Cuando miramos el ausentismo crónico, vemos que un 40,7% de los estudiantes está en esa situación. Es una mejoría respecto del año pasado, pero seguimos lejos de los niveles anteriores a la pandemia. En 2018 estábamos cerca del 33%. No debemos interpretar la mejoría como un triunfo definitivo.
-¿Qué significa exactamente que un estudiante presente ausentismo crónico?
-Hablamos de ausentismo crónico cuando un estudiante falta al 10% o más de sus días de clases. No se trata solamente de perder contenidos en una jornada específica: cuando las ausencias se acumulan, sus consecuencias se vuelven más severas y pueden afectar toda la trayectoria educativa. Por eso es importante distinguir entre el promedio general de asistencia y la cantidad de estudiantes que faltan reiteradamente. Hoy, aproximadamente dos de cada cinco estudiantes están en situación de ausentismo crónico.
“Las familias son los principales educadores. Su rol es acompañar, motivar la asistencia a clases y fortalecer la confianza en el colegio y sus profesores, transmitiendo a sus hijos el valor de la educación”. Rebeca Molina.
-Uno de los hallazgos del informe es que el 66,6% de los estudiantes que faltaban reiteradamente en 2025 mantuvo esa condición en 2026. ¿Qué revela esa persistencia?
-Nos muestra que no estamos frente a una situación aislada, explicable solamente por la lluvia o por una dificultad particular de este año. Cerca de dos tercios de quienes presentan ausentismo crónico ya estaban en esa condición el año anterior. Son estudiantes que han desarrollado un patrón de inasistencia y que requieren atención específica. Si no intervenimos, existe el riesgo de que vuelvan a repetir el mismo comportamiento.
-¿Desde qué nivel educativo debe comenzar el trabajo por mejorar la asistencia?
-Incluso antes de prekínder: debe comenzar con los equipos escolares. Profesores, asistentes de la educación y directivos tienen que comprender que la asistencia es fundamental para su trabajo y para la formación de los estudiantes. No tiene sentido preparar una clase extraordinaria si los niños no están presentes.
-¿Cómo se traduce esa convicción en acciones concretas dentro de los establecimientos?
-Tiene que haber coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por una parte, debemos explicar a los estudiantes por qué vale la pena asistir, incluso cuando hace frío o no tienen ganas: porque aprenden, fortalecen sus relaciones y desarrollan herramientas para la vida. Pero también debemos garantizar que cada día en el colegio realmente valga la pena. Si llegan y no hay clases desafiantes, o el ambiente no es tranquilo y seguro, nuestro discurso pierde fuerza.
-¿Cuál es el siguiente paso en el uso de los datos para mejorar la asistencia?
-La propuesta es identificar patrones a partir de los datos individuales. Por ejemplo, preguntarnos en qué cursos se concentra el ausentismo crónico, en qué meses aumenta o qué días faltan más estudiantes. Hemos observado que los viernes concentran una gran cantidad de ausencias. Entonces, en lugar de mirar únicamente a cada estudiante, podemos preguntarnos qué ocurre los viernes y qué medidas puede tomar el propio establecimiento. Esa mirada permite detectar factores intraescolares y actuar de manera más eficiente. En nuestra experiencia, este trabajo ha permitido lograr aumentos de asistencia tres veces más intensos que los nacionales.
Revisa el capítulo de Educar Conectados en el que conversamos con Rebeca Molina, directora ejecutiva de Fundación Presente.![]() |
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“Las familias son los principales educadores. Su rol es acompañar, motivar la asistencia a clases y fortalecer la confianza en el colegio y sus profesores, transmitiendo a sus hijos el valor de la educación”. Rebeca Molina.