Reportaje

Inclusión en la educación técnico-profesional: Los desafíos pendientes

Por Marcela Paz Muñoz I.  ·   ·  Edición 308

Especialistas y autoridades abordan la necesidad de flexibilizar el currículo, fortalecer el liderazgo y la formación docente, y avanzar hacia prácticas profesionales más inclusivas.

Inclusión en la educación técnico-profesional: Los desafíos pendientes

La inclusión plantea desafíos particulares para la Educación Media Técnico-Profesional (EMTP). Según el estudio “Educación Media Técnico Profesional en Chile: una mirada desde la inclusión”, del Centro de Innovación en Liderazgo Educativo (CILED) de la Universidad del Desarrollo y la Fundación Mis Talentos, esta modalidad concentra una mayor proporción de estudiantes que requieren apoyos y enfrenta barreras en el currículo, los talleres, las prácticas profesionales y la transición al trabajo. En 2023, cerca del 12% de sus estudiantes estaba incorporado al Programa de Integración Escolar (PIE), frente al 7% de la Educación Media Científico-Humanista. 

Soledad OrtúzarInclusión en la educación técnico-profesional: Los desafíos pendientes

Directora ejecutiva del Centro de Innovación en Liderazgo Educativo (CILED) de la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo (UDD) y una de las autoras del estudio.

-Según el documento, en la EMTP el 30% de los docentes tiene un título ajeno a la educación, frente al 4% en la científico-humanista. ¿Cómo se prepara para atender la diversidad a un profesor que viene de la industria y no tiene formación pedagógica?

-El estudio reconoce que estos docentes aportan vocación, dominio del oficio y conexión con el mundo productivo, pero no siempre tienen las herramientas para diversificar la enseñanza o hacer adecuaciones. Y en ese sentido, la respuesta que se propone combina dos vías. La primera es la formación continua específica para la EMTP. No sirve replicar cursos pensados para la educación científico-humanista. 

La segunda, y quizás la más eficaz en el corto plazo, es el trabajo colaborativo dentro del liceo. La co-docencia y la co-planificación con otros profesionales permiten compensar esa brecha. Los participantes destacan experiencias de diseño conjunto de materiales y evaluaciones adaptadas, y la importancia de que todos “manejen el mismo idioma”. 

“Un director que solo cumple la normativa entiende la inclusión como una exigencia externa: administra el PIE y completa la documentación requerida. En cambio, quien la lidera la integra a la visión estratégica del liceo, al PEI y al PME, y la asume como responsabilidad compartida”. Soledad Ortúzar.

-¿Qué distingue a un director que lidera la inclusión de uno que solo cumple la normativa, y cómo se forma ese liderazgo?

-Un director que solo cumple la normativa entiende la inclusión como una exigencia externa: administra el PIE y completa la documentación requerida. En cambio, quien la lidera la integra a la visión estratégica del liceo, al PEI y al PME, y la asume como responsabilidad compartida. 

La inclusión no consiste en acciones aisladas ni en cumplir protocolos, sino en construir una cultura escolar que valore la diversidad y movilice a docentes, estudiantes y familias para que todos aprendan. Esa cultura exige un liderazgo convencido.

-¿Cuáles serían los cambios más urgentes?

-En materia de inclusión, destacaría tres cambios. El primero es avanzar hacia una mayor flexibilidad curricular en la educación media. En los liceos TP se requieren estrategias diversificadas y, en algunos casos, adecuaciones significativas que podrían implicar modificar perfiles de egreso o contar con mecanismos de titulación alternativos. 

El segundo es fortalecer la preparación para la transición a la vida adulta. El informe muestra que los estudiantes con NEE continúan estudios superiores con menor frecuencia, y que cuando lo hacen suelen optar por la educación superior técnico-profesional. Muchos otros egresan directamente al trabajo, pero una parte importante no logra una transición exitosa. 

Por último, me parece importante no perder de vista que la inclusión en la EMTP no se refiere únicamente a personas con algún tipo de discapacidad. El estudio evidencia brechas de género marcadas entre especialidades: algunas, como la industrial, son mayoritariamente masculinas, mientras otras, como la comercial o la técnica, concentran más mujeres. 

 

Inclusión en la educación técnico-profesional: Los desafíos pendientesJosé Luis Aravena

Secretario ejecutivo de Educación Media Técnico-Profesional del Ministerio de Educación. 

-¿La nueva propuesta curricular contemplará mayor flexibilidad, salidas intermedias o certificaciones alternativas para estudiantes con NEE que no alcancen el perfil de egreso completo?

 

-El informe reconoce una tensión que el Plan Somos TP aborda de manera explícita. En Educación Media Técnico-Profesional (EMTP) conviven dos lógicas: la educativa y la laboral. Esta simultaneidad requiere una instancia que reúna las distintas perspectivas, con el propósito de armonizar los derechos de niños y adolescentes y la inclusión educativa con las exigencias del mundo laboral, como la confianza social en el Título de Técnico de Nivel Medio, la seguridad y la salud ocupacional. A ello apunta la primera de las acciones destacadas del Plan: la creación del Consejo Asesor para la Armonización Educación-Trabajo.

Los títulos son instrumentos de reconocimiento y confianza: informan a la sociedad qué conocimientos y habilidades puede esperar de una persona en determinado rol, más allá de sus particularidades. Así como se presupone una formación equivalente entre médicos generales con el mismo título, el mundo laboral presume competencias equivalentes entre quienes obtienen el título de técnico de nivel medio.

Esto se aplica a todos los estudiantes, con o sin necesidades educativas especiales. Pero existe un vacío: ¿cómo reconocer los aprendizajes técnicos de quienes no alcanzan el perfil de egreso? Buscamos que cada estudiante desarrolle al máximo sus aptitudes, talentos y capacidades. Si alguien alcanza el 90% del perfil, debiese recibir un reconocimiento formal. 

“Desde la óptica de atención a la diversidad, lo que buscaremos para los estudiantes con NEE es lo mismo que esperamos del resto de los estudiantes: que todos alcancen su máximo nivel de desarrollo”. José Luis Aravena.

-El PIE no contempla suficientemente las particularidades de los talleres y especialidades TP, ¿es posible adaptarlo a esta modalidad?

-Necesitamos que el PIE funcione también en el taller, no solo en la sala de clases. El 81,5% de los establecimientos con oferta TP tiene PIE, así que la inclusión en la EMTP depende en buena parte de eso. En esta fase, el Plan Somos TP contempla tres acciones: un fondo de equipamiento EMTP para adecuaciones a necesidades educativas especiales, orientaciones sobre igualdad de oportunidades formativas y acciones formativas para la inclusión dirigidas a docentes, asistentes de la educación y equipos directivos. 

-¿Qué lugar tienen en esa formación la atención a la diversidad y el Diseño Universal para el Aprendizaje?

-Desde la óptica de atención a la diversidad, lo que buscaremos para los estudiantes con NEE es lo mismo que esperamos del resto de los estudiantes: que todos alcancen su máximo nivel de desarrollo y estén preparados para los desafíos del mundo del trabajo, como el de la continuidad a estudios superiores. Esto aplica para todos los estudiantes sin distinción si son jóvenes, adultos, en contextos de encierro, etc. 

-¿Cómo piensa la Secretaría involucrar al sector productivo para que la formación dual y las prácticas  sean inclusivas?

-En el marco del Plan Somos TP, las empresas no son solo espacios de práctica, sino también agentes clave en la retroalimentación de los procesos de enseñanza y aprendizaje de los liceos, y entidades coformadoras a través de experiencias de aprendizaje en el trabajo, como pasantías y formación dual.

 

Sara GalileaInclusión en la educación técnico-profesional: Los desafíos pendientes

Coordinadora académica del CILED y una de las autoras del estudio.

-Los docentes describen un exceso de trámites en el PIE y un tope de estudiantes por curso con recursos adicionales. ¿Cómo afecta eso el trabajo diario con los estudiantes?

-El problema no es que existan requerimientos administrativos, necesarios para asegurar el buen uso de los recursos y la calidad de los apoyos. El desafío aparece cuando la gestión administrativa termina desplazando el trabajo pedagógico y colaborativo, que es el que finalmente permite apoyar a los estudiantes. Esto se observa con claridad en el PIE, donde los equipos perciben que la carga de documentar diagnósticos, apoyos y evaluaciones llega a superar incluso el beneficio de la subvención, pero también en muchos otros procesos dentro de las escuelas.

-¿Cómo pueden los liceos garantizar las mismas oportunidades de formación?

-Aquí creo que confluyen dos temas importantes: la elección de la especialidad y lo que pasa dentro de cada especialidad. Lo primero que es importante considerar es que estas brechas de género suelen estar asociadas a patrones culturales y expectativas que se construyen mucho antes de que los estudiantes elijan especialidad, e incluso antes de que postulen al liceo. Por eso, la clave está en ampliar el universo de quienes se sienten convocados al liceo y, luego, a cada especialidad, abordando esos patrones culturales. 

Pero también hay que mirar qué ocurre después de la elección. La investigación muestra que suelen existir microprácticas dentro de los liceos que refuerzan estereotipos de género, como asumir que ciertas tareas son más propias de hombres o de mujeres, y que estas experiencias influyen en que las estudiantes persistan o no en estas especialidades. 

“La alta presencia de estudiantes en la EMTP refleja su importancia para ofrecer oportunidades educativas a jóvenes con distintas necesidades y trayectorias”. Sara Galilea.

-¿Qué obstáculos impiden construir una colaboración sostenida que ofrezca mejores oportunidades de formación y transición laboral a los estudiantes?

-El vínculo y la articulación entre liceos y empresas es un tema clave en la EMTP y, a la vez, uno de los grandes desafíos pendientes del sistema. Hoy, este vínculo todavía depende demasiado de la voluntad de cada empresa y de la gestión individual de cada liceo, por lo que necesitamos avanzar hacia un sistema que propicie mayor colaboración y corresponsabilidad entre ambos. Para avanzar, creo que es fundamental entender esta relación como un vínculo de mutuo beneficio, y no como un favor que la empresa le hace al liceo. 

Estudio: inclusión en la educación técnico-profesional

El Centro de Innovación en Liderazgo Educativo (CILED) de la Universidad del Desarrollo y Fundación Mis Talentos elaboraron el estudio “Educación Media Técnico Profesional en Chile: una mirada desde la inclusión”, presentado en 2024. El informe identifica barreras y oportunidades para avanzar hacia una educación técnico-profesional que responda a la diversidad de sus estudiantes y favorezca su participación y aprendizaje. Su propósito es aportar evidencia para orientar políticas y prácticas educativas más inclusivas.

Consulta el informe completo en el código QR:Inclusión en la educación técnico-profesional: Los desafíos pendientes

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