Inclusión en la formación técnico-profesional: ¿Qué está haciendo el mundo?
La inclusión en la educación técnico-profesional abarca diversas necesidades y dificultades educativas. Tendencias y experiencias internacionales apuntan a construir trayectorias flexibles y ofrecer apoyos que permitan a todos los estudiantes completar su formación e incorporarse al mundo laboral.
Elegir una especialidad, completar los estudios o acceder a una práctica profesional puede plantear distintos desafíos según la realidad de cada estudiante. Dificultades de aprendizaje, vivir lejos del centro educativo, estudiar en un idioma que no se domina bien, enfrentar estereotipos de género o no contar con los apoyos necesarios son circunstancias que pueden dificultar el recorrido. Por eso, la inclusión juega un rol fundamental en cada etapa de la formación técnico-profesional.
¿Cómo están respondiendo los sistemas de formación TP a esta diversidad? Los estudios y experiencias internacionales reúnen distintas propuestas: adaptar la enseñanza, fortalecer la preparación docente, reconocer aprendizajes previos, explorar herramientas tecnológicas y acompañar la transición al empleo.
Una hoja de ruta
En 2025, UNESCO-UNEVOC publicó Inclusion in TVET: A Practical Guide, una guía que ofrece a instituciones, directivos y docentes de educación y formación técnico-profesional (EFTP) herramientas para construir entornos de aprendizaje inclusivos. La propuesta busca que todas las personas puedan desarrollar competencias para acceder al empleo y participar en la sociedad, independientemente de sus capacidades, su origen o sus circunstancias.
Existen barreras que dificultan el acceso a la formación, la participación y la transición al trabajo. El documento aborda estos obstáculos desde una perspectiva amplia de la inclusión: “No obstante su potencial para reducir las brechas educativas, la EFTP sigue enfrentando desafíos para ofrecer a todas las personas un acceso equitativo a una educación asequible y de calidad. Factores como la pobreza, la ubicación geográfica, el género, el idioma, la discapacidad, el origen étnico y la situación migratoria suelen limitar la participación”.
En el ámbito institucional, identifica la falta de políticas inclusivas, los recursos insuficientes, las necesidades de formación docente y las debilidades en las alianzas con otros actores como aspectos que requieren atención.
Entre sus recomendaciones se encuentran los apoyos específicos y la colaboración entre instituciones educativas, ONG y empresas. También destaca la importancia de desarrollar competencias pertinentes para el empleo y ofrecer programas de calidad.
Para llevar estas orientaciones a la práctica, plantea comenzar con proyectos piloto a pequeña escala y ampliarlos estratégicamente, con miras a impulsar una transformación institucional duradera.
Como herramienta para comprender y monitorear las políticas e iniciativas de EFTP en materia de inclusión, presenta el marco de las cuatro A (por sus iniciales en inglés), que considera los siguientes elementos para evaluar un programa: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad.
Europa: formación inclusiva que beneficia a todos
“El principal resultado que surgió durante el análisis es que las técnicas que son buenas y eficaces con alumnos con necesidades especiales o discapacidades en formación profesional (FP) y durante la transición hacia el empleo, son buenas para todos los alumnos”. Esta es la conclusión central de European Patterns of Successful Practice in Vocational Education and Training (2013), un informe que analizó 28 experiencias de educación y formación técnico-profesional en 26 países europeos, con especial atención al paso de la formación al mercado laboral.
El estudio identifica cuatro grupos de actores que participan en este proceso: los directores de los centros de FP, el personal de estas instituciones, los estudiantes y los empleadores y representantes del mercado laboral.
Para facilitar la transición al trabajo, subraya la necesidad del acompañamiento profesional tanto a los jóvenes como a las empresas o empresarios, además de interceder en el contacto entre ambas partes.
OCDE: tecnología y flexibilidad
Una visita virtual puede ser el primer paso en la preparación para el trabajo. Así ocurre en el Luovi Vocational College, en Finlandia, un centro de formación técnico-profesional para estudiantes con necesidades educativas especiales. Mediante escenas de espacios laborales en 360°, lentes de realidad aumentada y simuladores, los alumnos pueden familiarizarse con estos entornos y ensayar secuencias de tareas antes de enfrentarse a situaciones reales.
Según explica Piia Jokelainen, especialista en educación digital del centro, estas herramientas permiten practicar y ganar seguridad para desenvolverse en un entorno laboral.
Esta experiencia se recoge en el informe AI to Support Neurodivergent Learners in Vocational Education and Training, publicado por la OCDE en febrero de 2026. El documento analiza cómo la inteligencia artificial y otras tecnologías pueden apoyar a estudiantes neurodivergentes –entre ellos, personas con autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad o dislexia– durante su formación TP y la transición al empleo.
Según el texto, el aporte de la IA consiste principalmente en responder a distintas necesidades de aprendizaje y favorecer la inclusión a través de la participación, el desempeño y la autonomía.

En Europa, el acompañamiento profesional es clave para facilitar la inserción laboral de los jóvenes y su vinculación con las empresas, favoreciendo el acceso a empleos de calidad.
En Building Future-Ready Vocational Education and Training Systems (2023), publicado también por la OCDE, se plantea que, además de la tecnología, la flexibilidad es otro punto clave para potenciar la EFTP. Esto implica ofrecer programas accesibles, adaptables y pertinentes para las distintas personas, incluidos los adultos.
Y es que una oferta poco flexible puede desalentar la matrícula de quienes buscan actualizar sus competencias o reconvertirse laboralmente. Diversos países ya reconocen esta necesidad y se han consolidado tres estrategias principales: la modularización, que divide programas extensos en unidades más breves para facilitar la adquisición de conocimientos y competencias. Las microcredenciales, que permiten certificar los aprendizajes adquiridos en esos módulos, o incluso en partes de ellos, y dejar constancia de sus resultados. Finalmente, el reconocimiento y validación de aprendizajes previos (RAP), que permite a las personas adultas acortar su formación y concentrarse en las brechas que aún necesitan abordar.
América Latina: inclusión y acceso a la formación TP
En América Latina, hablar de inclusión en la educación y formación técnico-profesional implica abordar desigualdades sociales, culturales y territoriales. Según SITEAL, observatorio del IIPE UNESCO, los compromisos vinculados con la Agenda 2030 han impulsado acciones para ampliar las oportunidades de comunidades rurales e indígenas, personas con discapacidad y población migrante.
Entre las iniciativas recogidas por este organismo está la Política Nacional de Educación Superior y Técnico-Productiva de Perú, que busca facilitar el ingreso y ofrecer recorridos formativos diversos, conectados con el trabajo y el aprendizaje permanente.
En Ecuador, el Plan Nacional de Educación y Formación Técnica Profesional incorpora entre sus ejes las trayectorias educativas y laborales y la democratización de la formación. Ambas propuestas sitúan la inclusión dentro de una tarea más amplia: organizar sistemas capaces de responder a distintas necesidades y proyectos de vida.
En nuestro país, SITEAL destaca las políticas dirigidas a grupos que enfrentan barreras para estudiar e incorporarse al trabajo. “En Chile se han desarrollado políticas para la población migrante, personas que han infringido la ley y en situación de discapacidad. Asimismo, se busca fortalecer trayectorias de jóvenes que egresan de la educación media técnico-profesional y en situación de vulnerabilidad mediante capacitación complementaria, desarrollo de habilidades transversales e intermediación laboral”.

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