Buenas Prácticas

Educar para una segunda oportunidad: Inclusión y formación TP en contexto de encierro

Por Marcela Muñoz I.  ·   ·  Edición 308

En el Liceo Técnico Profesional de Adultos Pucará, la inclusión implica atender diversas trayectorias y necesidades educativas. Su directora, Emilia Valenzuela, explica cómo la formación TP permite recuperar aprendizajes.

Educar para una segunda oportunidad: Inclusión y formación TP en contexto de encierro

Hablar de inclusión en un establecimiento penitenciario obliga a ampliar la mirada. En el Liceo Técnico Profesional de Adultos Pucará, conviven estudiantes de entre 19 y 65 años, provenientes de distintas realidades socioeconómicas, nacionalidades, culturas y sistemas de creencias. Algunos presentan discapacidades físicas o cognitivas; otros abandonaron tempranamente la escuela y llegan con importantes rezagos pedagógicos y una baja autoestima académica.

Frente a esa diversidad, el desafío del liceo no es solo permitirles retomar sus estudios, sino generar las condiciones para que vuelvan a reconocerse capaces de aprender y encuentren en la educación técnico-profesional una posibilidad concreta de proyectarse más allá del encierro.

Para Emilia Valenzuela, ganadora del Premio LED 2024 como directora del Liceo Técnico Profesional de Adultos Pucará, en la Región de Arica y Parinacota, la inclusión adquiere un sentido especialmente amplio. “Incluir significa estar presentes para todos aquellos que solicitan continuar con sus estudios y generar acciones de integración en la comunidad educativa a partir del respeto y la consideración mutua, separando los espacios pedagógicos de los de prisión”, explica.

Uno de los mayores desafíos está en quienes abandonaron tempranamente el sistema escolar. El rezago pedagógico, la baja autoestima y, en algunos casos, el deterioro cognitivo obligan al equipo a buscar permanentemente estrategias que permitan recuperar aprendizajes y volver a vincular a los estudiantes con la educación.

-Muchos de sus estudiantes llegan con años fuera de la escuela y con dificultades de aprendizaje que nunca se diagnosticaron. ¿Cómo las detectan y apoyan? ¿Qué ayuda les falta hoy del sistema, por ejemplo, profesionales de apoyo, adecuaciones curriculares o recursos?

-Desde hace bastante tiempo aplicamos, en tres momentos del año, un diagnóstico de habilidades académicas fundamentales y socioemocionales que nos entrega información relevante para la toma de decisiones técnicas y pedagógicas. Nos encontramos con una gran diversidad de situaciones: desde rezago educativo y social hasta dificultades de aprendizaje por distintas condiciones personales y deterioro cognitivo asociado al consumo de sustancias.

La educación de adultos no contempla recursos, profesionales de apoyo ni acciones diferenciadas para atender estas situaciones. Por eso, nuestros docentes realizan las adecuaciones curriculares pertinentes, desarrollan experiencias de aula diversificadas y significativas y aplican evaluaciones diferenciadas para facilitar y consolidar los aprendizajes.

-En su contexto, ¿serviría certificar competencias parciales? ¿Cómo imagina que funcionaría para alguien que cumple condena o sale antes de titularse?

-Por supuesto, y es algo que llevamos mucho tiempo intentando resolver. Es frecuente que los estudiantes sean beneficiados con alguna medida judicial o terminen sus condenas antes de concluir la enseñanza media con nosotros y, por lo tanto, no alcancen a obtener su título técnico de nivel medio en la especialidad en que se formaron.

En algún momento intentamos obtener certificaciones de competencias parciales mediante evaluaciones de suficiencia en distintos módulos de la especialidad, pero ninguna institución de la región pudo colaborar por motivos económicos. Entonces, como liceo y con apoyo de nuestros especialistas, diseñamos y aplicamos internamente un sistema de certificación de competencias. Evaluábamos por módulo los conocimientos teóricos y las habilidades técnicas, y extendíamos un certificado que pudiera ser de utilidad al momento de buscar trabajo al volver al medio libre. Con el tiempo, y considerando el menor valor formal de esta certificación, dejamos de aplicarlo.

Educar para una segunda oportunidad: Inclusión y formación TP en contexto de encierro“La educación de adultos en contextos de encierro requiere enfoques distintos, que consideren sus condiciones de vida, oportunidades y la carga social de haber cumplido penas privativas de libertad”. Emilia Valenzuela.

-¿Qué tendría que pasar para que el sector productivo abra más espacios a personas privadas de libertad y a quienes egresan?

-Hemos avanzado bastante dentro del sistema penitenciario. Gendarmería nos ha abierto diversos espacios de práctica dentro del recinto penal: el área de mantención para nuestros estudiantes de Electricidad y Mueblería; el rancho para quienes estudian Servicios de Alimentación Colectiva; y una empresa privada del rubro de la confección que funciona dentro del penal. A ello se suman los espacios de trabajo práctico guiados por nuestros docentes.

-En su liceo, varios profesores de especialidad llegaron con título técnico y luego se formaron como pedagogos. ¿Cómo prepara a su equipo para atender la diversidad en un contexto de encierro? 

-Tuvimos la suerte de que una universidad local abrió un programa especial para profesores de Educación Media Técnico-Profesional y la mayoría pudo titularse. Lamentablemente, esa iniciativa no se ha reeditado y existe una gran necesidad regional al respecto que esperamos sea acogida en algún momento.

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