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Abr 2025 - Edición 291

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“La frase ‘los jóvenes no leen’ es una generalización equivocada”

¿Qué leen y cómo leen los jóvenes hoy? Le preguntamos a Guillermo Soto, director de la Academia Chilena de la Lengua y profesor titular de la Universidad de Chile, quien reflexiona sobre los hábitos de lectura juvenil y el impacto de las redes sociales, las bibliotecas y las nuevas tecnologías.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
“La frase ‘los jóvenes no leen’ es una generalización equivocada”

El interés por los hábitos de lectura juvenil ha sido tema de debate y, por ello, se aventuran algunas conclusiones que parecen estar equivocadas. Recientemente, la Academia Chilena de la Lengua organizó el encuentro “Qué y cómo leen los jóvenes”, en el cual participaron especialistas para abordar el tema desde una mirada cualitativa. En esta entrevista, el director de la Academia Chilena de la Lengua, académico e investigador Guillermo Soto nos compartió las principales conclusiones y reflexiones.

-¿Cuáles son los factores principales que influyen en que lean más o menos?

-Una de las conclusiones del encuentro fue que no contamos con datos cuantitativos suficientes para hacer afirmaciones generales sobre la población joven. Por ello, nos centramos en experiencias cualitativas de quienes trabajan en bibliotecas, redes sociales y editoriales. Este enfoque permitió diagnosticar que la frase “los jóvenes no leen” es una generalización equivocada. No obstante, los hábitos de lectura varían según factores sociales, culturales y económicos. En el encuentro optamos por enfocarnos en quienes sí leen.

Guillermo Soto, director de la Academia Chilena de la Lengua.

-¿Qué géneros literarios suelen captar más su atención?

-Las preferencias de los jóvenes son muy diversas. En librerías encontramos sagas literarias, mangas, novelas de terror, ciencia ficción y romance, además de libros de divulgación científica y ensayos. También hay un interés creciente por autores clásicos como Jane Austen, las hermanas Brontë y Dostoyevsky. Sin embargo, quien lee a estos escritores también puede estar leyendo mangas o novelas románticas, lo que no debería sorprender. En este sentido, las bibliotecas públicas cumplen un rol fundamental y es clave que adquieran libros que respondan a los intereses de los jóvenes, ya que son usuarios destacados de estos espacios.

-¿Cómo influyen las redes sociales y el contenido digital en sus preferencias de lectura? 

-Las redes sociales y en particular los bookfluencers influyen mucho en las lecturas de los jóvenes. Según la periodista Carolina Zúñiga, este grupo es especialmente receptivo a personas que, siendo como ellos, comentan y recomiendan libros en redes sociales. Hay booktubers, bookstagramers y booktokers que motivan la lectura desde sus cuentas de Youtube, Instagram y TikTok. Se van formando comunidades de lectores y por esta vía ocurren cosas como el interés, ya mencionado, por la obra de Jane Austen. No hay que dejar de lado tampoco la influencia de series y películas que muchos jóvenes ven a través de los distintos servicios que distribuyen contenido digitalmente: en estos casos, se puede ir de la película al libro. Se trata de circuitos en general desconocidos para mi generación, que creció leyendo al crítico del periódico.

No obstante, pensamos que es fundamental que los estudiantes conozcan los clásicos, lo que parece una idea muy sensata. La filósofa Martha Nussbaum ha destacado el papel que juega la imaginación narrativa en el desarrollo del pensamiento crítico y la educación democrática; la lectura de grandes obras nos ensancha nuestros horizontes, propicia la reflexión y nos ayuda a participar de la conversación de vivos y muertos que es parte íntima de la cultura. 

-¿Qué rol tienen los audiolibros y otras tecnologías en el acceso a la lectura?

-El libro de papel sigue siendo una invención magnífica, pero los audiolibros y formatos digitales han ganado relevancia. Inicialmente creados para personas con discapacidades visuales, los audiolibros ahora permiten leer mientras se realizan otras actividades, como escuchar un relato en el automóvil o durante las tareas diarias. Esta diversidad de formatos amplía el acceso a la lectura, aunque cada uno tiene efectos distintos, un tema que sigue siendo objeto de investigación.

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