Fundación Camino Literario: una iniciativa que busca despertar el gusto por la lectura en el Valle de Aconcagua
A través de cuentacuentos, talleres para apoderados y una sala lectora abierta a la comunidad, la fundación promueve el acercamiento de niños y familias a los libros. Paola Sommer, cofundadora y directora de la organización, conversó con el podcast Educar Conectados sobre la importancia de disfrutar la lectura para fortalecer los aprendizajes.
¿Cómo lograr que los niños se interesen por los libros y descubran el placer de leer? Esa es la pregunta que inspira el trabajo de Fundación Camino Literario, una organización que desde hace casi dos años desarrolla iniciativas de fomento lector en la comuna de San Esteban, en el Valle de Aconcagua. Su propósito es acercar la lectura a los estudiantes desde el disfrute, la curiosidad y la participación de las familias.
En conversación con Marcela Muñoz, directora de Revista Educar, en el pódcast Educar Conectados, Paola Sommer, cofundadora y directora de la fundación, explicó que el principal desafío es conseguir que los niños establezcan una relación positiva con los libros. “Creemos que para poder mejorar la comprensión lectora, primero tienen que gozar la lectura”, señaló.
Aprender a disfrutar los libros
La iniciativa nació de seis amigas, varias de ellas vinculadas al mundo educativo, que observaron la necesidad de generar más oportunidades para que los niños escucharan cuentos y se acercaran a la lectura.
Actualmente, la fundación trabaja con establecimientos educacionales de la zona, en coordinación con el Servicio Local de Educación Pública (SLEP). Los estudiantes visitan un centro cultural en San Esteban, donde participan en sesiones de cuentacuentos, realizan actividades artísticas y exploran una sala lectora creada con el apoyo de ESVAL.
Una de las características de la propuesta es que los niños pueden elegir libremente sus lecturas, de acuerdo con sus intereses. Sommer recordó el caso de un estudiante que aseguraba que no le gustaba leer, pero que comenzó a interesarse por los libros cuando descubrió publicaciones relacionadas con los automóviles.
La idea es que ese acercamiento sea gradual y voluntario. Cuando los niños se sienten motivados, pueden solicitar libros en préstamo para llevarlos a sus hogares.
Las familias también son protagonistas
El trabajo de Fundación Camino Literario no se limita a los estudiantes. La organización también desarrolla talleres para padres y apoderados, con el objetivo de entregar herramientas que les permitan acompañar la lectura en sus hogares.
Estas actividades, que contemplan entre cuatro y seis encuentros según el establecimiento, abordan la importancia de leer en voz alta, formular preguntas sobre los cuentos y generar espacios de conversación con los hijos.
Sommer destacó que no es necesario tener habilidades especiales para contar historias. Lo fundamental es dedicar tiempo y construir una experiencia compartida.
Asimismo, enfatizó que el ejemplo de los adultos resulta determinante para despertar el interés lector. Por ello, recomendó comenzar con pequeños momentos de lectura familiar y mantenerlos en el tiempo, incluso cuando solo sea posible hacerlo una vez por semana.
Una sala lectora abierta a la comunidad
Como parte de su trabajo, la fundación también ha ampliado el acceso a su sala lectora. Desde el segundo semestre, este espacio abre los miércoles para que niños y adultos de la comunidad puedan leer y solicitar libros en préstamo.
A ello se suma una jornada mensual de cuentacuentos abierta a los vecinos, con el propósito de que la lectura trascienda el ámbito escolar y se convierta en una actividad compartida.
Respecto de los resultados, Sommer reconoció que la organización todavía no cuenta con herramientas para medir de manera sistemática el impacto de sus intervenciones. Sin embargo, explicó que las conversaciones con docentes y directivos, junto con encuestas realizadas a los niños, han permitido recoger experiencias positivas, especialmente en relación con el interés por participar y llevar libros a sus hogares.
El desafío de seguir creciendo
Aunque la fundación espera ampliar su trabajo hacia otras localidades, su prioridad es consolidar la experiencia en el Valle de Aconcagua, perfeccionar sus actividades y comprender cuáles generan mayor impacto en los niños y sus familias.
Para ello, también resulta fundamental contar con nuevos apoyos y recursos. Sommer explicó que quienes deseen colaborar pueden contactar a Fundación Camino Literario a través de Instagram, mediante aportes económicos o donaciones de cuentos.
La experiencia de esta organización pone de relieve una idea central: fomentar la lectura no consiste únicamente en enseñar a reconocer palabras o comprender textos, sino también en crear oportunidades para que los niños descubran que los libros pueden ser una fuente de entretención, imaginación y encuentro con otros.