Formación TP y empleo: una alianza que funciona
En Chile, la formación técnico profesional no es una alternativa secundaria, sino el corazón del acceso a la educación superior y una respuesta prioritaria a las transformaciones del mercado laboral. Hoy, Chile Crece TP surge para canalizar ese dinamismo y articular las necesidades contingentes de formación terciaria con el empleo que el país requiere.
Las cifras reflejan esta urgencia: el 37,4% de los estudiantes de primer año de la educación superior ingresa a una carrera técnica de nivel superior (SIES, 2026), mientras que el promedio de los países de la OCDE es de apenas 17% (OCDE, 2025). Al sumar las carreras profesionales sin licenciatura impartidas por institutos profesionales (IP), la magnitud es contundente: los centros de formación técnica (CFT) y los IP reciben el 56,5% de los matriculados de primer año y reúnen a 613.122 estudiantes, equivalentes al 44,7% del pregrado nacional. ¿Qué explica esta masiva preferencia de las familias chilenas?
La respuesta se conecta directamente con el futuro del trabajo y la empleabilidad efectiva. Quienes optan por el sector técnico-profesional buscan una formación que permita una rápida inserción laboral, compatible con las responsabilidades del empleo y la vida familiar, y con flexibilidad para retornar a las aulas según las demandas de cada etapa vital. De hecho, la compatibilidad horaria es el primer factor de elección para cerca del 43% de los estudiantes de CFT e IP (FNE, 2026). Para la Subsecretaría de Educación Superior, reconocer este fenómeno es comprender que las trayectorias lineales del pasado ya no responden a la realidad productiva de Chile.
La automatización y los cambios productivos aceleran este cambio. Se estima que 4,7 millones de trabajadores en el país desempeñan ocupaciones con tareas susceptibles de acelerarse mediante inteligencia artificial generativa (Cenia y Sofofa, 2024). Junto a la transición energética, la digitalización y el envejecimiento demográfico, la idea de estudiar una sola vez a los 18 años para trabajar toda la vida ha quedado obsoleta.
La formación técnica lo confirma: si en 2009 el 12,2% de la matrícula de CFT e IP tenía 30 años o más, para 2025, dicha cifra se elevó al 34,5% y la mitad tiene 25 años o más (SIES, 2025). Se trata de estudiantes trabajadores, cuidadores y personas que buscan reconvertirse. La educación superior técnico-profesional se ha consolidado como el principal motor de aprendizaje a lo largo de la vida en Chile.
Esta reconversión productiva ya opera en los hechos. En 2025, el 27,8% de los titulados en un IP y el 20,3% en un CFT tenían 35 años o más (SIES, 2026). Asimismo, uno de cada cinco estudiantes del sector declara que su experiencia…
QUIENES OPTAN POR EL SECTOR TÉCNICO PROFESIONAL BUSCAN UNA FORMACIÓN QUE PERMITA UNA RÁPIDA INSERCIÓN LABORAL.
Fuente: El Mercurio, sección Valor País, 23 de octubre 2027.