Estudio en 22 establecimientos vincula el clima de aula y las fortalezas socioemocionales con el compromiso escolar

 ·  Por Marcela Paz Muñoz I.

La investigación reunió 13.258 cuestionarios en tres mediciones y siguió a 1.219 estudiantes durante todo el período. Los resultados muestran asociaciones con el rendimiento académico, aunque el análisis longitudinal no confirma que un mayor compromiso anticipe mejores notas.

Estudio en 22 establecimientos vincula el clima de aula y las fortalezas socioemocionales con el compromiso escolar

El compromiso escolar aparece como un vínculo relevante entre el ambiente de la sala de clases, las fortalezas socioemocionales y el desempeño académico. Así lo muestran los resultados del proyecto Fondecyt Regular 1231271, que estudió estas relaciones en 22 establecimientos de las regiones Metropolitana, de O’Higgins y de Valparaíso. Los hallazgos, sin embargo, requieren una lectura cuidadosa: las asociaciones observadas en una medición no equivalen a demostrar que una variable provoque cambios posteriores en otra.

La investigación es liderada por Jorge J. Varela, del Laboratorio de Convivencia del Instituto de Bienestar Socioemocional de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, junto con los coinvestigadores Cristóbal Hernández, Verónica López y Mahia Saracostti. El proyecto cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID.

Tres mediciones y un seguimiento individual

El estudio recogió información entre mayo y junio de 2024, entre octubre y noviembre del mismo año y entre mayo y junio de 2025. En esas etapas reunió, respectivamente, 4.787, 3.529 y 4.942 cuestionarios válidos: un total de 13.258 respuestas. Esa cifra corresponde a cuestionarios acumulados, no a igual número de estudiantes distintos. El panel que respondió las tres mediciones estuvo integrado por 1.219 estudiantes de 18 establecimientos.

El trabajo examinó el clima de aula, el compromiso escolar y la covitalidad, entendida como un conjunto de fortalezas socioemocionales que se potencian entre sí. Estas incluyen la confianza en las propias capacidades, el apoyo de otras personas, la competencia emocional y el compromiso con la vida. Por su parte, el compromiso escolar considera dimensiones afectivas, cognitivas y conductuales: sentirse parte de la comunidad educativa, desarrollar estrategias de aprendizaje y participar en la vida escolar.

El compromiso como vínculo con el rendimiento

Uno de los análisis, presentado como parte de un artículo en revisión en Education Sciences, encontró que un clima de aula más positivo se relacionaba con un mayor compromiso escolar y que este, a su vez, se asociaba con mejores notas oficiales. Los modelos se ajustaron por curso y género.

En la primera medición, con 447 estudiantes que contaban con notas oficiales, el efecto indirecto estandarizado fue de 0,26, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,19 a 0,32. En la segunda, con 545 estudiantes, fue de 0,17, con un intervalo de 0,11 a 0,23. Estos valores son coeficientes estadísticos: no representan porcentajes de mejora ni aumentos en puntos de notas. La asociación total entre clima de aula y calificaciones no fue estadísticamente significativa en ninguna de las dos mediciones.

Otro análisis, aún en preparación, identificó un patrón similar dentro de las aulas: los estudiantes con mayores fortalezas socioemocionales que sus compañeros reportaban más compromiso escolar, y este se relacionaba con un mejor rendimiento autoinformado. En ese modelo, la asociación directa entre covitalidad y rendimiento dejó de ser significativa al incorporar el compromiso.

Promedios estables, trayectorias diferentes

El seguimiento individual mostró que la estabilidad de los promedios puede ocultar cambios relevantes. Entre los estudiantes con datos disponibles para evaluar cada indicador, un 20 % aumentó su covitalidad más allá del error de medición entre la primera y la tercera ola, mientras un 17 % la redujo. En compromiso escolar, un 13 % mejoró y un 15 % disminuyó; el 72 % restante se mantuvo sin cambios que superaran ese umbral. Las bases de estos análisis fueron de 1.048 y 979 estudiantes, respectivamente.

En los resultados descriptivos acumulados, el ánimo y la persistencia registraron los promedios más bajos entre las fortalezas evaluadas: 2,57 y 2,78 en una escala de 1 a 4. El apoyo de pares alcanzó el promedio más alto, con 3,31. Para esta comparación, las respuestas de ánimo y gratitud, originalmente medidas de 1 a 5, fueron transformadas a la escala de 1 a 4.

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