“Transformamos nuestro liceo para que nuestros estudiantes transformen su territorio y sueñen con un mundo mejor”
Luego de un profundo análisis a su proyecto educativo y de analizar cómo estaban haciendo las cosas, en el Liceo Bicentenario Politécnico San Joaquín decidieron dar un impulso y soñar con convertirse en referentes en educación a través de la implementación del Modelo Pionero. ¿En qué consiste este modelo? Su director, Manuel Olave, lo explica.
“Modelo Pionero es un programa que busca transformar la escuela para que niños y jóvenes puedan transformar el mundo”, afirma Manuel Olave, el director del Liceo Bicentenario Politécnico San Joaquín, establecimiento perteneciente a la RED Irarrázaval que tiene alrededor de 300 estudiantes y donde desde hace tres años se comenzó a aplicar este modelo. “A partir de esta innovación pedagógica, los estudiantes mejoran sus aprendizajes fundamentales, desarrollan habilidades del siglo XXI y fortalecen su proyecto de vida a través de la transformación de sus liceos en centros de innovación que inspiran, otorgan sentido, y les proveen experiencias formativas donde son protagonistas y agentes de cambio, aportando soluciones pertinentes a las necesidades de sus contextos”, agrega Olave.
En definitiva, el Modelo Pionero se basa en cuatro sistemas: Aprendizaje Activo (aprendizajes a través de experiencias significativas y variadas), Proyecto de Vida (contribuir a desarrollar su proyecto desde sus intereses, motivaciones y competencias), Alternancia Interactiva (fortalecer sus competencias ciudadanas vinculándolos con el entorno) y Apropiación Tecnológica (lograr que se apropien de las tecnologías en favor de sus proyectos).
“Transformar nuestro liceo para que nuestros estudiantes transformen su territorio y sueñen con un mundo mejor. Apostamos por convertir nuestro liceo en un centro de innovación”, señala Manuel Olave.
Y ese es el principal cambio, entender al liceo como un centro de innovación que se caracteriza por un modelo pedagógico donde los estudiantes tienen espacios de conocimiento, elaboran proyectos y soluciones innovadoras que abordan las necesidades de sus contextos y, al mismo tiempo, se fortalecen a sí mismos, encuentran sentido y desarrollan su proyecto de vida.
“Los centros de innovación que poseen espacios educativos y equipamiento del siglo XXI, que inspiran, que identifican a sus comunidades, son apropiados para el uso de metodologías de aprendizaje activo y tienen alta incorporación de tecnología. Además de una estrecha conexión con el entorno, tanto a nivel local como global, donde sus estudiantes interactúan permanentemente con el contexto, ya sea a través de salidas, proyectos comunitarios, prácticas laborales y otras experiencias de alternancia interactiva”, concluye Olave.
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