¿Por qué apoyamos las escuelas inclusivas?
Las últimas investigaciones señalan que escuelas inclusivas favorecen los aprendizajes cognitivos en estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE), afectando positivamente indicadores como: resultados en pruebas estandarizadas, tasas de repitencia, de graduación e inserción laboral.
Todas estas variables nos permiten asegurar que niños con NEE tienen mejores oportunidades en la vida si asisten a escuelas inclusivas. Sus pares, en los mismos parámetros no experimentan cambios. Por lo tanto, no se perjudican y por el contrario, el alumno que no padece esas condiciones y debe monitorizar o ejercer la función de compañero-tutor potencia su aprendizaje; y termina mejorando su aprendizaje.
Al conformar una cultura escolar inclusiva se observa una mayor apertura y valoración de la diversidad. También se crea una “comunidad curso” en la que los niños experimentan un mayor desarrollo de valores como la solidaridad y la tolerancia. Un hecho que llama profundamente la atención, aseguran los expertos, es que “los compañeros aprenden a mirar la discapacidad desde una perspectiva totalmente diferente. Se dan cuenta de que sus pares con necesidades especiales son niños iguales que ellos y que les gustan los mismos juegos”.
De esta forma, vamos rompiendo mitos y estereotipos respecto a la discapacidad, lo que hace que se generen realmente espacios de inclusión social.
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