Buenas Prácticas

“El autocuidado es una actitud que cada docente debe aprender a cultivar interiormente”

En el sistema escolar, las profesoras y los profesores están en la “primera línea” y son los primeros a los que les toca escuchar, acoger y contener las experiencias y necesidades de los estudiantes. “Por ello, es fundamental reconocer que la labor docente implica una importante exigencia emocional y que la experiencia de la pandemia amplificó aún más esa exigencia”, nos cuenta Santiago Contrucci, de Fundación Co-Crecer.

“El autocuidado es una actitud que cada docente debe aprender a cultivar interiormente”

“El autocuidado es una actitud que cada docente debe aprender a cultivar interiormente”

Para la Fundación Co-Crecer, trabajar el autocuidado docente es fundamental. ¿Y en qué consiste esto?, le preguntamos a Santiago Contrucci, quien es director ejecutivo y fundador de Fundación Co-Crecer: “Trabajar el autocuidado implica que los establecimientos sean capaces de garantizar institucionalmente tiempos y espacios para que los docentes puedan experimentar bienestar a través de estrategias de desconexión laboral, expresión emocional, autoconocimiento, compartir comunitario, entre otras”. 

Además, señala que el autocuidado es una actitud que cada docente debe aprender a cultivar interiormente y que implica, entre varias otras cosas, el poner límite a los horarios de trabajo, incorporar ciertos espacios o hábitos de distensión como pasatiempos o actividades recreativas y, en general, cultivar una relación sana y equilibrada con el trabajo. “Es decir, el autocuidado implica una dimensión institucional y una dimensión personal y conlleva múltiples beneficios para los mismos profesores y sus estudiantes: mayor grado de motivación y compromiso con el aprendizaje, mejor clima laboral y clima en el aula, mayor apertura a la innovación y la creatividad”.

“El autocuidado es una actitud que cada docente debe aprender a cultivar interiormente”

—¿De qué manera se ha visto afectada la salud emocional de los profesores?

— En el caso particular de la pandemia los docentes, además de contener y escuchar a sus estudiantes, han tenido que adaptar sus clases a plataformas virtuales, buscando nuevas formas de enseñar que sean llamativas y motivantes para sus estudiantes, con pocas herramientas disponibles para enfrentar este tipo de desafíos, ya que para todos era muy nuevo. “Lo cual para algunos pudo haber sido frustrante y difícil, generando la sensación de que no lograban apoyar a sus estudiantes, experimentando actitudes negativas hacia ellos, así como hacia padres y colegas, sintiéndose incapaces de lograr metas, o estando menos comprometidos en diseñar buenas clases, incluso siendo intolerantes a las interrupciones comunes que suelen tener las clases”. 

—Todo esto impacta directamente en la experiencia y calidad de aprendizaje que tienen sus estudiantes, por lo cual es importante que, tanto el docente como la institución, tengan estrategias para prevenir que la situación llegue a un extremo. Para esto es importante que se reconozca e identifique el malestar que está sintiendo, buscar espacios donde puedan expresar libremente lo que están sintiendo y puedan experimentar una “descarga o descompresión emocional”. 

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