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Regístrate y accede a la revistaLa Educación Media Técnico-Profesional (EMTP) en Chile se encuentra en un proceso de transformación con la reciente actualización de sus bases curriculares, cuyo objetivo es fortalecer las competencias digitales y fomentar la innovación en los estudiantes.
Viviana Castillo, coordinadora de la Unidad de Currículo y Evaluación del Mineduc.
Viviana Castillo, coordinadora de la Unidad de Currículo y Evaluación del Mineduc, señala que la actualización de las bases curriculares «busca generar una educación técnico-profesional que permita al estudiantado desarrollar capacidades para comprender y enfrentar los desafíos que involucran las transformaciones productivas, sociales, digitales y tecnológicas, así como la sostenibilidad. Estos cambios están presentes tanto en el mundo del trabajo, que evoluciona a gran velocidad, como en las necesidades del territorio, permitiendo que los jóvenes accedan a mejores oportunidades para definir sus trayectorias formativo-laborales».
Este cambio responde a la necesidad de alinear la formación técnica con las demandas del mundo productivo y los avances tecnológicos. De hecho, «las modificaciones en las bases curriculares fortalecen la integración de conocimientos, habilidades y actitudes, promoviendo una formación integral que combine la educación general con un enfoque técnico y tecnológico. Uno de los cambios más relevantes es el impulso al desarrollo de competencias digitales, esenciales para preparar a los estudiantes para los desafíos del siglo XXI», agrega Castillo.
Los cinco ámbitos formativos introducidos en esta actualización buscan ampliar el desarrollo de conocimientos y habilidades para que los jóvenes puedan tomar decisiones en entornos cada vez más complejos y dinámicos. Este enfoque responde no solo a las necesidades de la especialidad técnica, sino también a las demandas del sector productivo y de la sociedad.
El ámbito técnico y tecnológico cobra especial relevancia en las trayectorias educativas y laborales de los estudiantes. «Se considera una doble dimensión: por un lado, las competencias específicas de cada área ocupacional y, por otro, aquellas vinculadas a los procesos tecnológicos y la transformación digital en el mundo productivo y social. Este ámbito será obligatorio a lo largo de toda la trayectoria formativa, asegurando una educación flexible, pertinente y contextualizada», explica Castillo.
Vinculación con el sector productivo
Otro de los pilares de esta actualización es la colaboración con empresas y gremios para que los estudiantes accedan a experiencias formativas en contextos reales. Esta estrategia permite una mayor pertinencia en la formación y facilita la inserción laboral de los egresados de la EMTP.
Asimismo, el perfil de egreso ha sido revisado para incorporar un enfoque más amplio de competencias laborales, integrando capacidades y habilidades del siglo XXI. Este nuevo enfoque curricular busca equilibrar el desarrollo de competencias técnicas con habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la adaptabilidad a contextos laborales en constante evolución.
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